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YO TAMBIÉN QUIERO SER UNA GIRLBOSS

El concepto GIRLBOSS está súper de moda, hace referencia a una mujer empoderada, fuerte, independiente y que es una agente de cambio en la sociedad, esa frase le da un nombre legitimo y poder a las mujeres dentro del mundo profesional moderno, con todo ese glamour y status, ¿quién no querría ser una girlboss?

Sin embargo, con todo y que amo el concepto y la idea de ser una mujer empoderada e independiente, siento que este afán de las mujeres modernas por ser vistas como una girlboss nos está creando más presión social, un sentido de competencia e insatisfacción entre nosotras.

En mi caso por ejemplo, la frase “tienes casi 30, y todavía no eres la mujer mega exitosa que pensabas que serías cuando tenías 20, traducción todavía no eres una GIRLBOSS” está de moda en mi cabeza últimamente, y es que parece que nuestro valor en la sociedad se mide con base al éxito profesional, cuánto dinero ganamos, cual es nuestro status o que tan sobresaliente somos en una organización o área determinada.

Esa presión por ser exitosa o una GIRLBOSS es una de las cosas que más dolores de cabeza nos causan a la mayoría de las mujeres modernas, sea cual sea el área en la que te dediques, incluso parece que en la maternidad hay categorías de mamás GIRLBOSS, las que dan pecho, las que no dan, las que alimentan con comida orgánica a sus hijos las que no, toda una competencia.

Y no cuestiono el trabajar o perseguir un sueño, porque de hecho, para mí la parte profesional es una de las áreas que más valor tienen en mi vida y me siento un poco incompleta porque todavía no me siento una GIRLBOSS al 100% con lo que he hecho, sin embargo, en todo este vaivén de emociones y sentimientos, con respecto a la exigencia profesional que yo me he autoimpuesto, he reflexionado mucho sobre la forma en qué nos mal tratamos en todo este proceso de alcanzar el éxito o perseguir nuestros sueños.

Cuando hablo de la forma en que nos maltratamos, me refiero a cómo nos exigimos, comparamos y hasta la forma en que nos hablamos a nosotras mismas en este deseo incontenible por ser la girlboss exitosa y sobresaliente. Esta no es una teoría que me saque de la manga, lo digo porque lo vivo en las conversaciones que tengo conmigo misma y con mis amigas, incluso tu puedes hacer un pequeño autoanálisis de cómo eres contigo en el proceso lograr el éxito que buscas en tu vida.

Dentro de todo este pack de presión hay un factor clave en el que tanto tú como yo caemos, las benditas comparaciones, no podemos evitar compararnos con alguna conocida o ex compañera de generación que ya es una girlboos porque tiene el súper

puesto o es muy conocida por su éxito.

En la comparación sólo terminamos con la autoestima por los suelos y sintiéndonos un fracaso total.

Pero un día la claridad vino a mí, tratando de ayudar a una amiga en su momento de crisis profesional (como si yo no las tuviera) terminé ayudándome a mí misma, ella estaba muy decepcionada porque no avanzaba en su camino al éxito, y no por falta de trabajo o esfuerzo, de hecho, trabajaba más, pero no se daba cuenta que su situación de vida había cambiado drásticamente.

Es decir, trataba de seguir la misma ruta profesional de años atrás cuando su vida y sus prioridades ya no eran las mismas de antes,  era como querer llegar al punto B siguiendo el camino del punto A, hay destinos que tienen ciertos cruces, pero en general cada uno tiene su propio camino.

Y en ese mar de sabiduría que estaba regalando a mi amiga, tuve la cucharada de mi propio consejo, mi mente se abrió para hacerme entender de una vez por todas, que puedo ni debo comparar mi camino profesional con el de otras girlbosses.

Esta lección no la comparto para hablar de mí o mi amiga, te la comparto para que no te sigas culpando, comparando, presionando, ni maltratando emocionalmente por todavía no ser la GIRLBOSS que la sociedad moderna nos ha puesto como ejemplo, para que analices los cambios que ha tenido tu vida, observes de verdad el camino que has recorrido, las decisiones que has tomado, que de una vez asumas la responsabilidad y resultados de tus decisiones, acepta donde estás parada y desde ese punto busca la forma de llegar a tu meta, siempre, siempre siguiendo el camino que vas formando, moldeándote y aceptando los cambios.

¡Recuerda… una GIRBOSS  crea su propio camino, sus propias reglas, nunca se compara y sobresale por ser autentica, fiel a quien es y sus sueños!

 

 

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